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Spirit Airlines declara su segunda quiebra en un año por crisis financiera persistente
La aerolínea low cost estadounidense solicitó nuevamente protección legal bajo el Capítulo 11 debido a pérdidas millonarias y problemas operativos, complicando el panorama del sector aéreo.
POR REDACCIÓN
Spirit Airlines, reconocida por sus vuelos económicos, solicitó por segunda vez en menos de doce meses protección legal por insolvencia, reflejando la difícil situación financiera que atraviesa. Este nuevo pedido de amparo se presentó bajo el Capítulo 11 de la ley concursal de Estados Unidos, en un intento por reorganizar sus finanzas y operaciones.
La compañía, que tiene su sede en Florida, enfrenta una creciente disminución de liquidez y pérdidas significativas. En 2024, Spirit registró una pérdida neta de 1.200 millones de dólares, un dato que evidencia la gravedad de su crisis económica. La aerolínea busca con esta maniobra implementar un plan de saneamiento que le permita superar la actual presión financiera.
Spirit Airlines inició sus actividades en 1964 como una empresa de transporte terrestre de larga distancia y se transformó en aerolínea en la década de 1980, adoptando su nombre actual en 1992. La empresa se posicionó como una opción para viajeros con presupuesto limitado, ofreciendo tarifas bajas a costa de servicios complementarios como el despacho de equipaje o la asignación de asientos.
En un intento por cambiar su modelo de negocio, Spirit eliminó su política de precios extremadamente bajos para establecer tarifas más altas. Sin embargo, esta estrategia no produjo los resultados esperados, ya que el mercado aéreo evolucionó hacia pasajeros que demandan mayor comodidad, lo que afecta negativamente a las aerolíneas low cost.
Además de la transformación del mercado, la aerolínea debió afrontar incertidumbres generadas por políticas económicas durante la administración del expresidente Donald Trump. Las medidas como aranceles y recortes presupuestarios restringieron el gasto de los consumidores y provocaron una caída en los precios de los pasajes aéreos domésticos.
La situación financiera de Spirit se agravó tras la cancelación de una fusión planificada con JetBlue Airways valorada en 3.800 millones de dólares, y por problemas técnicos en los motores Pratt & Whitney de RTX, que obligaron a dejar en tierra parte de su flota de Airbus. Estos factores dificultaron aún más la recuperación de la aerolínea.
Desde que salió de su primera protección judicial en marzo, Spirit ha intentado estabilizar sus operaciones, pero sin lograr la solvencia deseada. A pesar de ello, la empresa aseguró que sus servicios, venta de pasajes y reservas continuarán funcionando con normalidad durante este proceso.
El CEO de Spirit, Dave Davis, destacó que "desde que salimos de nuestra reorganización anterior, que se orientó exclusivamente a reducir deudas e incrementar el capital, se hizo evidente que queda mucho más trabajo por delante y que se necesitan más herramientas para colocar a Spirit en la mejor posición para el futuro". Sus palabras reflejan la incertidumbre sobre la viabilidad de la aerolínea a corto plazo.