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Cómo hacer un milkshake de vainilla cremoso y bien frío en casa
Con pocos ingredientes y sin cocción, este batido es ideal para combatir el calor y disfrutar como bebida o postre.
POR REDACCIÓN
Clásico, cremoso y bien frío, el milkshake de vainilla es una de las recetas infaltables del verano. Refrescante y fácil de preparar, combina ingredientes simples para lograr una bebida dulce y reconfortante, perfecta para la merienda o como postre liviano.
Para preparar dos vasos grandes se necesitan cuatro bochas de helado de vainilla, 300 mililitros de leche bien fría, una cucharadita de esencia de vainilla y azúcar o endulzante a gusto. De manera opcional, se puede decorar con crema batida, salsa de chocolate o caramelo y granas o chips de chocolate.
El paso a paso es muy sencillo. Primero, se colocan en la licuadora el helado de vainilla y la leche fría, base clave para lograr la textura cremosa. Luego, se agregan unas gotas de esencia de vainilla para reforzar el sabor clásico. Se licúa hasta obtener una mezcla homogénea y espesa, ajustando el dulzor según preferencia.
Si se busca una versión todavía más refrescante, se puede sumar un poco de hielo y volver a licuar. Finalmente, se sirve en vasos altos y se decora a gusto con crema batida o salsas dulces.
Además de ser rápida y rendidora, esta receta admite múltiples variantes: se pueden sumar chips de chocolate, galletitas trituradas o incluso frutas para darle un toque personal. Ideal para los días de calor, el milkshake de vainilla sigue siendo una opción fresca, clásica y siempre deliciosa.