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Vuelos en jaque: venció conciliación y puede haber paros de controladores en temporada
Con el vencimiento de una conciliación obligatoria, aumenta la preocupación por la posibilidad de paros de controladores aéreos que podrían generar demoras y cancelaciones de vuelos en plena temporada alta, afectando a miles de pasajeros.
POR REDACCIÓN
La temporada alta de vuelos en Argentina enfrenta una nueva alerta por la posibilidad de que se reactiven medidas de fuerza de controladores aéreos justo cuando más demanda hay por turismo en el verano. Este viernes 16 de enero vence la conciliación obligatoria que había impedido las protestas del gremio Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa).
La tregua fue dictada por el Gobierno el 23 de diciembre para evitar interrupciones de servicios durante las fiestas, y aunque podría prorrogarse por algunos días hábiles a pedido de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), el riesgo de que el conflicto se reactive una vez finalizado ese plazo es considerado elevado por fuentes del sector aeronáutico.
De retomarse los paros, las consecuencias más probables serían demoras, cancelaciones y reprogramaciones de vuelos, con impacto en miles de pasajeros que viajan dentro y fuera del país durante enero y febrero, cuando la demanda aérea alcanza niveles máximos.
El núcleo del reclamo gremial es salarial, en el marco de una negociación paritaria aún sin acuerdo. Además de la cuestión salarial, el conflicto incluye denuncias penales e investigaciones judiciales por presuntas maniobras fraudulentas vinculadas a la situación de algunas funcionarias, lo que ha tensado aún más las relaciones entre sindicatos y autoridades.
El rol de los controladores aéreos es clave para el funcionamiento de todo el sistema aerocomercial, ya que gestionan el tránsito de aeronaves en cada etapa de vuelo, incluidos despegues y aterrizajes. Si sus medidas de fuerza avanzan, podría generarse una cadena de efectos que afecten tanto vuelos de cabotaje como conexiones regionales e internacionales.
El contexto previo ya mostró el impacto que las medidas de fuerza pueden tener: en periodos de protestas anteriores, miles de vuelos fueron reprogramados o alterados, y decenas de miles de pasajeros resultaron afectados por demoras o cancelaciones en momentos de alta demanda.
Hasta el momento, no hay confirmación oficial de paros concretos, y algunas negociaciones gremiales, como las de Aerolíneas Argentinas con APLA, en meses previos habían logrado acuerdos temporales de “paros cero”.
Mientras tanto, autoridades, aerolíneas y pasajeros permanecen pendientes de las definiciones en torno al conflicto, en un escenario donde cualquier medida de fuerza podría complicar seriamente la operativa aérea en plena temporada de verano.