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Feng Shui: ¿para qué sirve lavarse las manos con agua y sal?
Según el Feng Shui, una práctica sencilla como limpiarse las manos con agua y sal puede ayudar a eliminar energías negativas, entre otras cosas.
POR REDACCIÓN
Una recomendación popular dentro del Feng Shui, la antigua filosofía china de equilibrio energético, sugiere que lavarse las manos con agua y sal tiene un efecto más allá de la higiene física: puede funcionar como una “limpieza energética” para ayudar a liberar emociones, tensiones y energías densas que se acumulan durante el día.
La práctica, que se utiliza sobre todo al volver a casa o después de momentos estresantes, consiste en frotar las manos con una mezcla de agua y sal (generalmente sal de grano o sal marina) y luego enjuagarlas con agua limpia, como símbolo de descargar lo negativo y permitir la entrada de energías más claras.
Según quienes promueven esta costumbre, la sal actúa como un elemento purificador que ayuda a “absorber” o disolver energías pesadas, mientras que el agua facilita su desalojo físico y simbólico del cuerpo, aportando una sensación de mayor tranquilidad y limpieza energética.
Aunque esta práctica no tiene base científica en términos clínicos, dentro del Feng Shui se interpreta como una herramienta de intención consciente: el simple acto de detenerse, respirar hondo y realizar un gesto simbólico puede favorecer la sensación de bienestar y claridad mental.
Especialistas en tradiciones energéticas sugieren que esta técnica puede combinarse con otros hábitos de orden energético, como mimar la entrada del hogar, mantener espacios limpios y bien iluminados, o incluso acompañarlo con visualizaciones positivas, para reforzar la sensación de renovación personal.
En resumen, limpiarse las manos con agua y sal, según el Feng Shui, sirve para repeler energías estancadas, restablecer el equilibrio emocional y abrir espacio para influencias más positivas, siendo un gesto simple que muchos eligen incorporar a su rutina diaria.