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Villa Fiorito volvió a tener agua tras casi 40 días sin servicio
Tras semanas de reclamos y protestas, el agua volvió a las canillas de más de 80 hogares de Villa Fiorito. Vecinos celebran, pero advierten que persisten problemas de calidad y transparencia.
Después de casi 40 días sin agua, el líquido vital volvió a salir por las canillas en Villa Fiorito, una localidad del departamento 9 de Julio. El restablecimiento del servicio llegó este fin de semana, luego de una serie de reclamos vecinales que se amplificaron en redes sociales y medios de comunicación, y tras la intervención del Municipio.
Vecinos de la zona contaron a DIARIO HUARPE que el viernes el municipio de 9 de Julio adquirió los caños y elementos que faltaban para reparar el sistema, y que este sábado el agua comenzó a llegar nuevamente a los domicilios. La solución se concretó mediante una coordinación entre el intendente Daniel Banega y el presidente de la Unión Vecinal, Javier Amaya.
“Volvimos a hacer una vida normal”
Alejandra Albornoz, vecina de Villa Fiorito, expresó el alivio que se vive por estas horas en el barrio. “Este fin de semana estábamos contentos porque, después de casi 40 días sin agua, pudimos volver a hacer una vida normal”, relató.
La mujer describió el proceso previo como “desesperante y muy angustiante”. “Pese a que hacíamos público el reclamo, no teníamos respuestas favorables. Por suerte, el intendente intervino y el problema se solucionó”, dijo.
Según explicó, en el grupo de WhatsApp que los vecinos utilizan para organizarse y reclamar mejoras, se informó que todavía faltan realizar otras inversiones. De acuerdo a lo comunicado por el jefe comunal y el presidente de la Unión Vecinal, esas obras se concretarían durante esta semana.
Un servicio que no depende de OS
Vale recordar que el servicio de agua en Villa Fiorito no depende de Obras Sanitarias, sino que es administrado por una Unión Vecinal y se abastece mediante agua de pozo. Esta situación genera desde hace años múltiples inconvenientes y reclamos por parte de los vecinos.
Uno de los principales motivos de preocupación es que, según denuncian, el agua no recibe un tratamiento previo adecuado para su potabilización, lo que despierta dudas sobre la calidad del recurso que consumen las familias del barrio.
Preocupación por la calidad del agua
Cintia Navarro, otra vecina de la villa, aseguró que los problemas de salud son frecuentes. “Cada tanto los cuadros gastrointestinales se manifiestan en la comunidad y la mayoría lo asocia al agua”, afirmó.
En ese sentido, señaló que los vecinos están reclamando controles periódicos. “Tanto al intendente como al presidente de la Unión Vecinal les estamos pidiendo que, hasta que no se hagan las inversiones necesarias para asegurarnos un agua de calidad, se analice el agua de manera regular para evitar enfermedades”, sostuvo.
Desconfianza y reclamos por falta de transparencia
Otro de los focos de conflicto en Villa Fiorito es la desconfianza en la administración del servicio por parte de la Unión Vecinal. Los vecinos aseguran que los problemas se repiten desde hace años y que no hay claridad en el manejo de los fondos.
“La otra vez pusimos plata para arreglar la bomba y de ese dinero sobró un monto que nadie sabe dónde está. El problema técnico se solucionó, pero el dinero sobrante no sabemos qué pasó”, denunció Navarro.
Además, indicó que en un momento se les pidió transferir el pago del servicio a una cuenta personal, perteneciente a la hija del presidente de la Unión Vecinal. Esa situación generó desconfianza y llevó a que muchos vecinos dejaran de pagar ante la falta de transparencia.
A esto se suma, según relataron, el pedido de escrituras de las viviendas para realizar trámites vinculados al servicio, una exigencia que consideran innecesaria y arbitraria.
Un contexto social que agrava la crisis
La falta de agua se vuelve aún más dramática al considerar el contexto social del barrio. En Villa Fiorito viven familias con muchos niños pequeños, personas con discapacidad y adultos mayores que, cuando el servicio se interrumpe, deben trasladarse con bidones para cubrir necesidades básicas.
Pese a la gravedad de la situación, muchos evitan reclamar públicamente. “No todos pueden y se animan a hablar en el barrio. Hay gente que tiene miedo, incluso a perder el trabajo”, explicaron las vecinas.
En este contexto, DIARIO HUARPE intentó comunicarse con el intendente de 9 de Julio, Daniel Banega, y con el presidente de la Unión Vecinal, Javier Amaya, para conocer las causas del problema y si existe un plan de inversión que permita una solución definitiva. Sin embargo, hasta la publicación de esta nota, no hubo respuestas.