Política > La causa que sigue
A 11 años de la muerte de Nisman, la Justicia avanza la causa por encubrimiento
A 11 años del caso de Alberto Nisman, comenzaron a declarar agentes de inteligencia del Ejército y se impulsa una línea por desvíos para presentar el hecho como suicidio.
POR REDACCIÓN
A once años de la muerte de Alberto Nisman, la Justicia profundiza una de las líneas más sensibles del expediente: la presunta inteligencia ilegal y los intentos de encubrimiento político posteriores al hecho. La investigación sostiene como probado que se trató de un homicidio vinculado de manera directa a su rol como fiscal del atentado a la AMIA.
En los últimos meses comenzaron a declarar como testigos agentes de inteligencia del Ejército que operaban en 2015. Los investigadores buscan esclarecer la presencia de personal de inteligencia en las inmediaciones del departamento donde vivía el fiscal, en Puerto Madero, durante el fin de semana del 18 de enero de 2015, antes de que Nisman fuera hallado muerto con un disparo en la cabeza.
El fiscal debía presentarse horas después ante el Congreso de la Nación para ampliar su denuncia contra Cristina Fernández de Kirchner y ex funcionarios por la firma del Memorándum con Irán. En ese marco, la Justicia apunta a establecer si existió un plan para desviar la investigación inicial y sostener la hipótesis del suicidio.
Hasta el momento, al menos 15 agentes prestaron declaración bajo reserva. La pesquisa se apoya, entre otras pruebas, en geolocalizaciones telefónicas que ubicaron dispositivos en la zona durante esas horas. La sospecha es que se realizaron tareas de inteligencia interna, prohibidas por ley.
La causa está delegada en la fiscalía federal a cargo de Eduardo Taiano y se tramita bajo la órbita del juez Julián Ercolini. En paralelo, avanza una segunda línea que investiga responsabilidades políticas y judiciales por presuntos intentos de encubrimiento. En ese contexto, está prevista para fines de febrero la declaración indagatoria de la ex fiscal Viviana Fein, quien tuvo a su cargo la investigación inicial.
En 2018, la Cámara Federal descartó el suicidio y avaló la hipótesis del asesinato, en línea con un peritaje de la Gendarmería Nacional Argentina. A once años del hecho, la Justicia sostiene que aún resta identificar a los autores materiales y a quienes habrían ordenado el crimen.