Policiales
Confirmaron el autor del cuadro saqueado por nazis hallado en Mar del Plata
La Justicia determinó de quien es el “Retrato de una dama”, robado durante la ocupación nazi y hallado en una vivienda de Mar del Plata. La obra será devuelta a los herederos de su dueño original.
POR REDACCIÓN
La Justicia avanzó en la investigación del cuadro “Retrato de una dama”, una obra saqueada por el régimen nazi en los Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial y hallada décadas después en una casa de Mar del Plata. Los últimos peritajes confirmaron que el verdadero autor es el pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como Il Pitocchetto, despejando una confusión histórica que llevaba años.
Los informes fueron elaborados por especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes a pedido de la Unidad Fiscal marplatense. Los expertos Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo señalaron que la clave para atribuir la obra a Ceruti estuvo en el tratamiento de la vestimenta y en el nivel de detalle narrativo y social, rasgos distintivos de su producción artística.
Según el dictamen, la pintura fue atribuida durante décadas de manera alternada a Ceruti y a Giuseppe Ghislandi, hasta que en 1982 la historiadora Mina Gregori la incorporó definitivamente al catálogo del primero. Además, se estableció que el estado de conservación del cuadro es estable y que corresponde al período del barroco tardío o inicios del rococó.
Por su calidad pictórica, la obra fue valuada en 250 mil euros, cifra que equivale a aproximadamente 425 millones de pesos. Se trata de una pieza de alto valor histórico y cultural, incluida en los registros internacionales de arte robado durante el Holocausto.
La causa se inició tras una investigación del diario neerlandés Algemeen Dagblad, cuyos periodistas detectaron la pintura en fotos publicadas en avisos inmobiliarios online. Allí se observaba el cuadro colgado sobre un sofá en el living de una vivienda ofrecida en alquiler en Mar del Plata.
La obra pertenecía al comerciante de arte Jacques Goudstikker, a quien se la robaron durante la ocupación nazi en Ámsterdam. La vivienda donde apareció es propiedad de una hija de Friedrich Kadgien, exfuncionario nazi que se llevó el cuadro y luego se radicó en la Argentina tras pasar por Brasil.
Tras los allanamientos, la familia entregó voluntariamente la pintura a la fiscalía para su resguardo. La Justicia dispuso además el arresto domiciliario de una de las hijas y su esposo, acusados de encubrimiento de un robo cometido en contexto de genocidio, delito considerado de lesa humanidad e imprescriptible.
Mientras continúa la investigación judicial, el cuadro será finalmente restituido a los herederos de Goudstikker, cerrando un capítulo clave en la recuperación de obras de arte saqueadas por el nazismo.