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Crisis en Irán: al menos 190 muertos y manifestaciones en Europa
Las protestas que estallan en Irán desde finales de diciembre han dejado un número elevado de muertos según organizaciones de derechos humanos y se han extendido más allá de sus fronteras con manifestaciones de solidaridad en varias capitales europeas.
POR REDACCIÓN
Las protestas antigubernamentales en Irán continúan por más de dos semanas y, según la ONG Iran Human Rights con sede en Noruega, la represión habría dejado al menos 192 muertos en enfrentamientos con las fuerzas estatales, aunque algunas fuentes señalan cifras aún más altas dentro de la multiplicidad de reportes disponibles.
Los movimientos de protesta, que inicialmente surgieron por la grave crisis económica y la caída del rial, rápidamente se transformaron en un desafío generalizado al régimen teocrático, extendiéndose por decenas de ciudades y provincias del país. Frente a ello, las autoridades han bloqueado sistemáticamente el acceso a internet y las comunicaciones telefónicas, complicando la verificación independiente de hechos y cifras.
La agencia estadounidense Human Rights Activists News Agency informó que, a pesar de las restricciones de comunicación, al menos 116 personas han muerto en la violencia vinculada a las protestas y más de 2.600 han sido detenidas, aunque las cifras reales podrían ser mayores dado el apagón informativo impuesto por el gobierno.
Las manifestaciones han sido respondidas con una fuerte represión estatal que incluye el uso de fuerza letal, arrestos masivos y amenazas legales severas, medidas que diversas organizaciones internacionales de derechos humanos han condenado y que han intensificado las críticas globales.
La crisis interna ha generado réplicas internacionales, con marchas de solidaridad en ciudades europeas donde comunidades y grupos de apoyo al pueblo iraní se concentraron para exigir respeto de los derechos humanos y el fin de la violencia en Irán.
El gobierno iraní, por su parte, ha insistido en calificar a algunos manifestantes de “terroristas” y ha advertido sobre consecuencias legales severas para quienes desafíen el orden, al tiempo que trata de justificar su respuesta como necesaria para restablecer la estabilidad.
Mientras la tensión permanece alta en el país, la comunidad internacional, incluyendo gobiernos y organizaciones de derechos humanos, sigue expresando su preocupación por la escalada de violencia y la falta de transparencia.