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Enseñarán chino en las primarias durante 2026: en qué consiste el programa
A través de un convenio con el Instituto Confucio, la Dirección General de Escuelas de Mendoza expande su programa de enseñanza extracurricular de chino mandarín para el ciclo 2026, incorporando por primera vez el nivel primario y sumando nuevas sedes.
POR REDACCIÓN
La Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza anunció la ampliación de su programa de enseñanza de chino mandarín para el ciclo lectivo 2026, incorporando el nivel primario y sumando nuevas sedes. Esta decisión, impulsada por un convenio con el Instituto Confucio, se enmarca en una visión pragmática de preparación para el mercado laboral global, aunque ocurre en un contexto internacional donde la difusión del idioma es parte de la estrategia de influencia cultural de China.
La expansión del programa en las escuelas mendocinas
El programa de enseñanza extracurricular de chino mandarín, que comenzó en escuelas secundarias públicas, se ampliará significativamente durante 2026. Actualmente, 160 alumnos de nivel secundario y 25 docentes reciben clases en las escuelas José Vicente Zapata, Ingeniero Pablo Nogués y Tomás Godoy Cruz de la Ciudad de Mendoza.
A partir del inicio del nuevo ciclo lectivo, la propuesta se extenderá al nivel primario en la escuela Perito Moreno de Luján de Cuyo, cuyos cursos estarán abiertos a estudiantes de toda esa región. Además, se prevé que a mediados de año, con la llegada de más docentes desde China, comiencen las clases en la escuela Manuel Ignacio Molina de San Rafael. Todos los cursos se dictan en contraturno y son brindados por especialistas enviados por China a través del Instituto Confucio, bajo un convenio de cooperación internacional firmado con la Universidad Normal de Nanjing.
Una apuesta por la empleabilidad futura
Las autoridades educativas mendocinas fundamentan esta iniciativa en razones estrictamente prácticas vinculadas al desarrollo económico y laboral. El ministro de Educación y director de la DGE, Tadeo García Zalazar, sostuvo que el aprendizaje de idiomas estratégicos como el chino mandarín "abre puertas no solo en lo cultural, sino también en lo laboral", y subrayó que "Mendoza necesita jóvenes preparados para integrarse a un mundo global".
La visión oficial no apunta a formar traductores, sino a dotar a los futuros profesionales y técnicos de la provincia de una herramienta lingüística diferencial. "Si la inversión viene a Mendoza, ya sea en minería, energía o tecnología, debe encontrar un capital humano competitivo, bilingüe y altamente especializado", explicó García Zalazar. El objetivo es que los mendocinos puedan interactuar, negociar y comprender los códigos culturales en un escenario productivo donde China tiene una presencia cada vez más relevante como principal socio comercial de numerosos países.
El contexto global: idioma y "soft power"
La expansión de la enseñanza del chino mandarín en Mendoza se produce dentro de un fenómeno mundial. El Instituto Confucio, a través del cual se brindan los cursos, es un proyecto impulsado por el Ministerio de Educación de la República Popular China, presente en más de 500 sedes a nivel global. Su misión declarada es la difusión de la lengua y la cultura china.
A escala internacional, esta red suele ser analizada como un componente clave de la estrategia de "soft power" o poder blando de China. Este concepto se refiere a la capacidad de un país para influir en otros mediante la atracción cultural, los valores y las políticas, en contraste con el "hard power" basado en la coerción militar o económica. La enseñanza del idioma se considera una vía para mejorar la imagen del país y fortalecer vínculos.
Frente a este debate global, la postura de la DGE mendocina es de pragmatismo y distinción. García Zalazar afirmó que la mirada provincial "es estrictamente pragmática y está centrada en el desarrollo de capacidades". Argumentó que el chino mandarín es "el idioma de la segunda economía del mundo" y de importantes socios comerciales de la provincia, por lo que su aprendizaje debe verse como una herramienta de trabajo, análoga a la matemática, y no como una cuestión ideológica. "Aprender chino mandarín no es comprar un modelo político, sino ganar la posibilidad de sentarse a negociar de igual a igual", definió el ministro.
Un puente hacia el futuro
El programa mendocino incluye, además del idioma, actividades de inmersión cultural como caligrafía, juegos tradicionales y gastronomía china. Para las autoridades, esta formación integral construye un "puente" para que la provincia se inserte en el mundo con mayor preparación. La decisión de Mendoza refleja cómo las regiones pueden abordar la enseñanza de un idioma con implicancias geopolíticas globales desde una perspectiva local focalizada en el desarrollo de capital humano y oportunidades económicas concretas para sus jóvenes.