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Truco de verano: barrefondo casero para la pileta con objetos comunes
Con materiales simples como una manguera, lona y un balde podés construir un barrefondo casero eficaz para mantener limpia tu pileta sin gastar de más.
POR REDACCIÓN
El verano invita a disfrutar de la pileta, pero también exige dedicar tiempo a su mantenimiento. Para facilitar la limpieza, existe un truco casero para construir un barrefondo con elementos que probablemente ya tenés en casa, ideal para remover suciedad del fondo sin gastar en equipos costosos.
La idea principal consiste en utilizar una manguera, una lona y algunos objetos cotidianos para crear un sistema que permita barrer el fondo de la pileta y concentrar residuos en un punto para su fácil recolección.
Para empezar, necesitás una manguera flexible de al menos varios metros. Esta se puede alimentar desde el rebalse o una bomba auxiliar, según el tamaño de tu pileta. Al colocarla en ángulo hacia el fondo, el flujo de agua genera corrientes dirigidas que movilizan hojas y residuos hacia un punto central.
Una lona o tela resistente sirve como superficie guía en la base de la pileta para que el barrefondo casero dirigida mejor los residuos. Colocándola de manera que forme un “canal” natural, se facilita que las partículas se desplacen con el agua hacia donde se pueda aspirar o recoger manualmente.
Si lo preferís, también podés sumar un balde perforado conectado a la manguera, para que actúe como una especie de “cabezal” de succión. Con este sistema improvisado se logra levantar la suciedad adherida al fondo y concentrarla en un área accesible para retirarla con una red o con las manos.
El truco no reemplaza una limpieza profunda profesional o el uso de un barrefondo tradicional, pero puede ser muy útil para mantener la pileta presentable entre limpiezas, sobre todo en días de alto uso durante el verano.
Además, al aprovechar elementos que ya tenés, como mangueras, lonas viejas o baldes, el método resultará económico y práctico para cualquier familia que busque optimizar el tiempo y el presupuesto.
Con un poco de ingenio y paciencia, podés transformar una tarde calurosa en una pileta limpia y lista para seguir disfrutando del verano.