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Política > Crisis diplomática

Argentina frena el traslado de su embajada a Jerusalén por perforaciones israelíes en Malvinas

Una disputa por la explotación de petróleo cerca de las Malvinas tensiona la relación con Israel. El proyecto de una firma israelí llevó a Argentina a frenar un gesto diplomático clave: el cambio de su embajada a Jerusalén, una promesa emblemática del presidente Milei.

POR REDACCIÓN

Hace 5 horas
Disputa por Malvinas lleva a Argentina a suspender el cambio de su embajada en Israel. FOTO: Gentileza

El gobierno argentino decidió suspender indefinidamente el traslado de su embajada en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén. La medida, confirmada por fuentes oficiales cercanas al presidente Javier Milei, responde directamente al apoyo de empresas israelíes a un proyecto petrolero en aguas de las Islas Malvinas, territorio cuya soberanía Argentina reclama.

El anuncio, reportado inicialmente por el Canal 12 de Israel, marca un freno significativo a lo que parecía ser una alianza estratégica y de alta sintonía ideológica entre los gobiernos de Milei y Benjamin Netanyahu. 

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El origen del conflicto: El proyecto "Sea Lion"

El punto de tensión es el proyecto petrolero "Sea Lion", ubicado en la Cuenca Norte de las Malvinas. En diciembre pasado, el consorcio formado por la empresa británica Rockhopper Exploration (con prohibición de operar en Argentina desde 2013) y la firma israelí Navitas Petroleum anunció la Decisión Final de Inversión (FID) para iniciar la primera fase de desarrollo.

El proyecto, valorado en unos 2.100 millones de dólares, planea producir hasta 50.000 barriles diarios de petróleo a partir de 2028, utilizando una plataforma flotante (FPSO). Para el gobierno argentino, esta actividad es "ilegítima e ilegal", ya que carece de su aprobación y viola resoluciones de Naciones Unidas que instan a ambas partes (Argentina y Reino Unido) a no tomar acciones unilaterales mientras exista la disputa de soberanía.

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La reacción Argentina y el congelamiento diplomático

Argentina había criticado públicamente a las empresas involucradas en diciembre. Sin embargo, la dimensión diplomática del conflicto se hizo evidente cuando se supo que la participación de Navitas Petroleum, una empresa que cotiza en la bolsa de Tel Aviv, estaba teniendo un "impacto directo" en las relaciones bilaterales.

A pesar de los intentos del ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, por calmar las aguas –argumentando que Israel no controla las operaciones de Navitas–, las fuentes cercanas a Milei fueron contundentes: la disputa ha "detenido efectivamente la reubicación de la embajada" y podría dañar seriamente los lazos entre ambos países.

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Un golpe a un símbolo de la alianza Milei-Netanyahu

El traslado de la embajada a Jerusalén era una promesa emblemática de la política exterior de Milei. Anunciada durante su visita a Israel en febrero de 2024, hubiera convertido a Argentina en el noveno país del mundo en realizar ese movimiento, siguiendo los pasos de Estados Unidos y Guatemala, y consolidando su postura pro-israelí.

La suspensión del plan demuestra los límites de la diplomacia ideológica frente a los intereses nacionales considerados vitales. Para Argentina, la actividad económica no autorizada en el Atlántico Sur representa un agravio a su soberanía que no puede ser compensado con gestos diplomáticos en otro frente.

Por ahora, la embajada argentina permanecerá en Tel Aviv. El gobierno israelí, que hasta hace poco describía a Argentina como uno de sus aliados más cercanos en la región, se encuentra ante un dilema complejo: mediar ante una empresa privada sobre un proyecto ya aprobado por el gobierno de las Islas Malvinas y el Reino Unido, o ver cómo una de sus relaciones internacionales más prometedoras de los últimos años entra en un congelamiento forzoso.

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