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Cómo decorar una habitación infantil siguiendo las ideas del método Montessori

El modelo Montessori propone una decoración basada en simplicidad, orden y autonomía para fomentar el desarrollo y la independencia de los niños en su propio espacio.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
Los tonos suaves y neutros predominan en las habitaciones Montessori, Foto: Gentileza

El método Montessori, creado a finales del siglo XIX por la educadora italiana María Montessori, no solo es un modelo educativo, sino también una guía para diseñar habitaciones infantiles que promuevan la independencia y el aprendizaje de los niños. Esta filosofía se basa en cinco principios fundamentales para la decoración: simplicidad, orden, autonomía, libertad y accesibilidad.

Para aplicar esta metodología en la habitación del niño, es esencial que cada elemento favorezca su desarrollo y libertad para explorar. La decoración debe ser atractiva pero sencilla, con muebles y complementos que capten la atención sin saturar el espacio. María Montessori afirmaba que “el ambiente le enseña al niño como un profesor”, por lo que el entorno debe facilitar sus actividades y crecimiento.

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El orden es clave en este tipo de habitaciones. Se recomienda organizar los juguetes y objetos en muebles bajos con gavetas, cajas o cestas accesibles para el niño, lo que le permitirá encontrar y guardar sus cosas de forma autónoma. Además, mantener el suelo despejado es fundamental, ya que será el espacio principal para que el pequeño juegue y se mueva con seguridad. Una alfombra aporta calidez, mientras que los suelos de madera son ideales para que el niño gatee sin sentir frío.

En cuanto a la paleta de colores, los tonos suaves y neutros predominan en las habitaciones Montessori, aunque también se pueden incorporar colores pastel para aportar calidez y armonía sin sobreestimular al niño.

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Un elemento muy común en estas habitaciones es el espejo instalado a la altura del niño, fijado con seguridad para evitar accidentes. Este recurso ayuda al pequeño a reconocerse, estimula su movimiento y desarrolla su sentido de lateralidad, además de ser un estímulo para que comience a levantar la cabeza.

Los muebles abiertos y organizados con cajas sin tapa o cajones fáciles de abrir son recomendados para fomentar la autonomía. Es importante evitar tiradores o tapas difíciles de manipular para los niños. Por ejemplo, un mueble tipo contenedor compartimentado permite organizar juguetes por categorías y facilita su acceso sin complicaciones.

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Otro aspecto relevante es la creación de un rincón de lectura con los cuentos al alcance del niño. Si el espacio lo permite, colocar cojines en el suelo invita a que el pequeño se siente cómodamente a disfrutar de la lectura, con libros organizados en soportes de pared o librerías abiertas.

Para la ropa, es ideal que el niño pueda acceder a sus prendas por sí mismo. Si un armario pequeño no es suficiente, se puede optar por un armario convencional con la barra colocada a baja altura o instalar perchas en la pared o detrás de la puerta a su nivel para colgar chaquetas y mochilas diariamente.

En cuanto al mobiliario central, la cama debe estar lo más cerca posible del suelo, sin barreras que dificulten la entrada o salida, lo que favorece la autonomía y minimiza riesgos por caídas. En caso de usar una litera, el colchón inferior debe estar a ras de suelo y la estructura no debe ser muy alta, facilitando que el niño suba y baje con seguridad.

Finalmente, el método Montessori recomienda que las habitaciones cuenten solo con los muebles básicos y un amplio espacio libre para jugar en el suelo. La simplicidad y el orden generan un ambiente armónico que contribuye a la tranquilidad y bienestar del niño.

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