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Sociedad > Consejos

Guía para cuidar el agua, duchas y piscina del sarro en verano

Con el aumento del uso de agua en verano, la formación de sarro, depósitos minerales que se acumulan en tuberías, duchas y piscinas, se vuelve un dolor de cabeza frecuente en los hogares.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
El aumento del uso de agua en verano acelera la formación de sarro y puede elevar costos de limpieza y mantenimiento. (Ilustrativo)

El calor y el uso intensivo del agua en los meses de verano pueden acelerar la acumulación de sarro, un depósito de minerales, especialmente calcio y magnesio, que se adhiere a superficies como piscinas, griferías, duchas y cañerías, dificultando el flujo, generando manchas y elevando los costos de limpieza y mantenimiento de las instalaciones. 

El sarro suele pasar desapercibido al principio, pero con el paso del tiempo puede afectar de manera notable la eficiencia de los sistemas hidráulicos. En casas con piscinas, por ejemplo, la circulación del agua puede verse comprometida, los filtros trabajan peor y la limpieza diaria se vuelve más complicada cuando el agua está expuesta a un uso constante. 

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Las superficies expuestas, como duchas y paredes de piscina, son especialmente propensas a quedar marcadas por residuos calcáreos, que no solo deterioran la estética sino que también pueden reducir la presión de agua al obstruir los orificios de salida. 

Para combatir este problema, especialistas en tratamiento de agua recomiendan actuar de forma preventiva antes de que la temporada llegue a su punto máximo. Esto incluye revisar el equilibrio químico del agua, mantener limpias las cañerías y equipos, y considerar sistemas antisarro que actúan en toda la instalación sin necesidad de productos químicos ni mantenimiento constante.

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Prevenir la formación de sarro también puede traducirse en ahorros económicos a largo plazo, ya que reduce la frecuencia de limpiezas profundas, prolonga la vida útil de bombas y filtros y evita la necesidad de reparaciones costosas en sistemas de agua caliente, duchas, griferías y piscinas. 

El verano, entonces, no solo trae días más largos y calor: también pone a prueba la resistencia de las instalaciones de agua en los hogares. La recomendación de los expertos es anticiparse al problema para que el disfrute del agua, en todas sus formas, no se vea frustrado por el desgaste y los depósitos calcáreos. 

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