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De un infarto y un robo, al oficio: Chiro, el artesano que trabaja el cuero en San Juan
Un infarto cambió su vida y un robo lo empujó al oficio. Hoy vive del cuero en la peatonal de la Ciudad Capital de San Juan.
La historia de Mauricio Pérez, conocido como Chiro, está atravesada por quiebres personales que terminaron definiendo su identidad como artesano del cuero en la peatonal de San Juan. A los 56 años, vive exclusivamente de un oficio que no planificó como proyecto de vida, pero que con el tiempo se convirtió en su sustento económico y en una forma de reconstrucción personal. Un problema de salud grave y un episodio de inseguridad marcaron un antes y un después que lo llevaron a redefinir prioridades y a apostar por un trabajo manual que hoy es el centro de su rutina.
El punto de inflexión más profundo llegó hace ocho años, cuando sufrió un infarto. “Después de eso dije basta, se terminó, y decidí dedicarme a lo que me gustaba”, afirmó a DIARIO HUARPE. Hasta entonces había pasado por distintos empleos y actividades. “He tenido muchos trabajos, pero llegó un momento en el que tuve que elegir”, explicó. El cambio no fue inmediato ni sencillo. “Cuesta mucho, porque no es un oficio donde se vendan cosas de primera necesidad”, reconoció sobre la decisión de volcarse de lleno a la artesanía.
Otro episodio determinante ocurrió incluso antes de consolidarse en el oficio. “Me habían regalado un bolso de cuero y me lo robaron del auto; entonces decidí hacerme uno yo”, recordó. Ese robo, que en principio fue una pérdida, terminó funcionando como disparador creativo. A partir de ese primer bolso comenzaron a aparecer encargos y la confirmación de que podía transformar una habilidad incipiente en un trabajo sostenido.
En realidad, el vínculo con el cuero había comenzado años atrás, en Mar del Plata, cuando solía frecuentar un kiosco de revistas frente al cual funcionaba una feria artesanal. “Ahí veía trabajar a un artesano del cuero y me quedaba mirando cómo lo hacía; siempre pensé que estaría bueno estar del otro lado, haciendo eso”, relató. Con el tiempo, lo que empezó como curiosidad se convirtió en una práctica cotidiana. “Empecé con esto casi sin querer, como un hobby, y después se transformó en un oficio que es realmente bellísimo”, señaló.
El contexto económico es una dificultad constante. “He vivido todas las crisis del país y nunca fue fácil”, sostuvo. Sin embargo, describió una dinámica particular del trabajo artesanal. “A veces aparece alguien con un pedido especial, algo distinto, y eso puede salvarte el mes”, admitió. Actualmente trabaja día por medio en la peatonal sanjuanina y completa su actividad recorriendo ferias los fines de semana. “Vivo únicamente de esto, no tengo otra entrada”, remarcó.
El proceso de producción comienza con la compra del cuero, que gestiona mayormente en Buenos Aires. “Hago el pedido y llega lo que necesito; allá sigue siendo más barato, aunque los precios no bajan”, explicó. Luego llega la etapa que más disfruta. “Para mí, el momento de la creación no es un trabajo; el trabajo es vender y estar en el puesto”, resumió.
Hoy trabaja bajo el nombre Casa Quatreros, acompañado por sus hijas y, en ocasiones, por su esposa. “Todo lo hacemos a mano, sin máquinas, y también realizamos trabajos personalizados”, detalló. La producción abarca desde cinturones y billeteras hasta alforjas para motos, estuches para instrumentos y piezas hechas a pedido. “El desafío es permanente, pero es lo que hace que esto valga la pena”, concluyó.