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"Ojo de mosca", el nuevo telescopio avanzado que contará San Juan
La cooperación científica internacional entre la UNSJ, la Conae y la Agencia Espacial Italiana se consolida gracias al “Proyecto Ojo de Mosca”. Su importancia estratégica para la investigación local y global.
POR REDACCIÓN
La Universidad Nacional de San Juan escribirá un nuevo capítulo en la historia de la astronomía local pero con participación internacional. La provincia es una de las pocas sedes elegidas –además cuenta con las condiciones naturales ideales- en contar con un nuevo telescopio de última generación gracias al convenio marco que incluirá al Observatorio Félix Aguilar en una red global científica que incluye a la Conae (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) y la Agencia Espacial Italiana.
A través del proyecto “Ojo de Mosca” (Flyeye) la UNSJ recibirá el apoyo técnico, material y académico para la instalación de este instrumento de alta precisión para el monitoreo del cielo, que estará ubicada en predio especial que será construido próximamente en El Leoncito.
Esta iniciativa tiene como propósito en que se pueda brindar diagnósticos y registros de actividad de asteroides potencialmente peligrosos para el planeta y también, en detectar la cantidad de basura espacial que se encuentra en órbita.
El telescopio cuenta con un sistema de observación patentado por la empresa italiana OHB que opera para la Agencia Espacial Europea.
“Ojo de Mosca” no es un telescopio convencional, su nombre y diseño están inspirados en el ojo compuesto de los insectos. Con este concepto, el instrumento permite observar una porción del cielo excepcionalmente amplia, más de 200 veces el tamaño de la luna llena en una sola exposición.
El investigador, doctor Carlos Francile, trabaja en el Observatorio Astronómico Félix Aguilar y explicó a DIARIO HUARPE por qué es importante este avance para la universidad y la práctica científica local.
“Esta red de observatorios plantea la instalación de cuatro de estos telescopios en el mundo y nosotros tendremos la suerte de contar con esta tecnología que permitirá tener una cobertura mundial, las 24 hs. de todo el cielo visible. Por fortuna eligieron la estación de altura del observatorio Félix Aguilar”, contó el científico.
El desarrollo e inversión de estos telescopios corre por cuenta de la Agencia Espacial Italiana y el tiempo de observación será distribuido por la comunidad astronómica argentina. “Lo interesante de todo esto, es la posibilidad de trabajar con grupos de otros países, de manera que se puede detectar gran cantidad de zonas de nuestro cielo y avistar la enorme cantidad de basura espacial que está moviéndose en órbita. Para ello se necesita de sistemas de alta resolución de fotografía espacial y temporal”, comentó Francile.
De acuerdo al plan, el plazo de construcción y emplazamiento será de aproximadamente de un año y se espera que las operaciones se inicien a mediados de este año, de modo que en 2027 el sistema de observación esté en funcionamiento. Aunque todavía no hay una fecha determinada y confirmada por las autoridades.
En otro aspecto, la instalación de este nuevo telescopio, también tendrá impacto y motivación en la comunidad de investigadores y estudiantes locales que se entusiasmen por la carrera de astronomía que se dicta en la UNSJ. “San Juan cuenta con una carrera que es un verdadero semillero de futuros profesionales, esto es de gran importancia porque en los próximos años se podrá contar con un nuevo instrumento muy necesario para trabajar y poder disponer de los datos que genere. Además se acoplarán otros proyectos que el observatorio tiene y se complementará con el seguimiento de eventos relacionados, por ejemplo, con el estudio de ondas gravitacionales, que es un campo científico de gran interés hoy en día, que generará todo un circuito y dinámica de trabajo en la investigación”, detalló Francile.
Otra de las ventajas que podrán beneficiarse los científicos de este instrumento, es la posibilidad de mapear uno de los problemas que más preocupan en esta actividad, se trata de la basura espacial. “Hoy en día hay unos 10.000 satélites activos en órbita, pero se conoce que hay alrededor de unos 50 mil objetos de desperdicio o chatarra flotando en el espacio a una velocidad de casi 20.000 km/h. que es un verdadero peligro para la actividad orbital”, explicó el investigador.
Por lo tanto, uno de los propósitos de estos telescopios es que puedan generar un catálogo lo más detallado posible de la cantidad de chatarra que existe en el cielo.
Actualmente, hay unos 10 científicos que trabajan en el observatorio, que además, articulan tareas con otros grupos de trabajo en la Facultad de Ciencias Exactas.
El acuerdo entre la universidad, la Conae y la agencia italiana prevé la cesión de un terreno en comodato por un plazo estimado de 20 años, donde la empresa OHB construirá la infraestructura necesaria e instalará el telescopio. Dicho terreno, está calculado en unos 1.300 metros cuadrados.
El sistema Flyeye
El sistema óptico del telescopio consiste en un espejo primario monolítico de un metro de diámetro que alimenta 16 cámaras CCD obteniendo un campo de visión con la capacidad de explorar dos tercios del cielo visible aproximadamente 3 veces por noche y observar objetos hasta magnitud aparente 21,5.
Tiene capacidad de posicionamiento rápido con lo que también puede capturar diferentes alertas y eventos transitorios (contrapartes ópticas de FRBs; GRBs; ondas gravitacionales); supernovas y cuerpos menores del Sistema Solar. Los otros sitios de observación, además del de El Leoncito, serán en Sicilia, Australia y Estados Unidos.