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Salud y Bienestar > Estudio

Dejar las inyecciones para adelgazar duplica la velocidad del "efecto rebote"

Un estudio de la Universidad de Oxford publicado en el British Medical Journal revela que al suspender los tratamientos con fármacos como Ozempic, el peso perdido se recupera en menos de la mitad del tiempo que cuando se abandona una dieta.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
La investigación predice un rebote completo en 1,7 años frente a 3,9 años, respectivamente. FOTO: Imagen Ilustrativa

Una investigación de la Universidad de Oxford publicada en el British Medical Journal (BMJ) ha cuantificado por primera vez el temido "efecto rebote" asociado a los populares medicamentos para perder peso basados en semaglutida, como Ozempic o Wegovy. El estudio concluye que, al suspender las inyecciones, el peso perdido se recupera en menos de la mitad de tiempo en comparación con el abandono de un plan basado únicamente en dieta.

Los números del rebote: una diferencia abismal

El análisis, un metaanálisis que revisó datos de 9.341 personas, midió el ritmo de recuperación del peso tras interrumpir el tratamiento. Los resultados predicen una trayectoria preocupante:

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  •     Tras suspender la semaglutida: Los pacientes tardarían aproximadamente 1.7 años en volver a su peso original.
  •     Tras abandonar una dieta: La recuperación total del peso se extendería a lo largo de 3.9 años.

La diferencia es aún más marcada en los marcadores cardiometabólicos (como niveles de azúcar y colesterol en sangre), que mejoran notablemente con el fármaco. Estos beneficios se revertirían, volviendo a los valores iniciales, en apenas 1.4 años tras dejar las inyecciones.

Una cuestión de cronicidad, no de voluntad

Los expertos consultados subrayan que estos hallazgos no sorprenden, ya que confirman un principio médico fundamental: la obesidad es una enfermedad crónica y, como tal, requiere un tratamiento crónico.

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"Los medicamentos se dividen en los que curan y los que controlan los síntomas. Drogas como la semaglutida se ubican en el segundo grupo y permiten controlar la obesidad. Como en toda enfermedad crónica, la medicación no se puede suspender, salvo contadas excepciones", explicó la Fabiana Vázquez, experta en Nutrición y Diabetes del Hospital Británico.

Paola Harwicz, de la Universidad Católica Argentina, fue más allá al corregir una mirada social persistente: "Muchas veces existe una mirada equivocada de lo que significa la obesidad, como si hubiese una falta en la voluntad de las personas en cambiar su estilo de vida. El que sigue teniendo esa mirada es porque no entendió lo que hoy ya nos dice la ciencia". Según Harwicz, estos fármacos tienen un efecto biológico directo que, al retirarse, desaparece.

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¿Quiénes podrían dejar el tratamiento sin rebote?

Los especialistas coinciden en que solo un grupo minoritario—estimado en menos del 10% de los pacientes—podría suspender la medicación sin recuperar todo el peso perdido. Son aquellos que, paralelamente al tratamiento farmacológico, logran cambios profundos y sostenidos en sus hábitos de vida, incorporando una alimentación saludable y actividad física regular de manera permanente.

Para la gran mayoría, especialmente quienes padecen obesidad de larga data y han probado múltiples tratamientos sin éxito duradero, la semaglutida y fármacos similares actúan como un "bastón" metabólico indispensable. Intentar caminar sin ese apoyo, concluye la evidencia, suele significar una recaída casi inevitable.

Una advertencia para el uso estético

El estudio sirve como una advertencia crucial para quienes contemplan el uso de estos medicamentos con fines meramente estéticos, esperando una solución rápida sin modificar su estilo de vida. Los datos demuestran que lo que se pierde con relativa facilidad farmacológica, puede recuperarse con aún mayor rapidez al suspenderla, en un ciclo perjudicial para la salud.

La investigación enfatiza que el verdadero valor de estos tratamientos está en el manejo clínico de la obesidad, como parte de una estrategia integral y supervisada, y no como un atajo temporal cuyo efecto, al desaparecer, deja al descubierto la falta de cimientos en los hábitos del paciente.

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