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Pedro Rosemblat, del streaming militante al amor con Lali
El creador de Gelatina se consolidó como una figura clave del streaming político. Su militancia, su pasado en C5N y su relación con Lali Espósito lo ubican en el centro de la escena mediática.
POR REDACCIÓN
Pedro Rosemblat se convirtió en uno de los nombres propios del streaming argentino. A los 36 años, el comunicador logró consolidar un estilo propio que combina humor político y análisis de actualidad, posicionándose como la cara visible de Gelatina, un canal digital que crece al calor de una audiencia joven y militante.
Aunque comenzó su formación en la Facultad de Derecho de la UBA, su destino estuvo lejos de los tribunales. Sus primeros pasos en redes sociales los dio bajo el seudónimo de “Pibe Trosko”, con contenidos satíricos que rápidamente encontraron eco. El salto a los medios tradicionales llegó hace más de una década, pero fue su personaje de “El cadete” en C5N, dentro del programa de Roberto Navarro, el que le dio notoriedad masiva.
Hijo de la asesora de imagen Marcela Amado, Rosemblat heredó la sensibilidad por la comunicación, aunque la volcó a la construcción de una narrativa política popular. Su compromiso ideológico lo acercó incluso a la gestión pública en 2023, cuando su nombre sonó para competir por la Jefatura de Gobierno porteño bajo el espacio de Juan Grabois.
Durante la presentación del libro Los Peores, dejó clara su postura kirchnerista: “Somos los que para defender a Cristina no miramos encuestas y lo vamos a hacer toda la vida”. Si bien no integró las listas finales, mantuvo su cercanía con las figuras centrales del espacio, llegando incluso a moderar actos junto a Cristina Fernández de Kirchner.
En el plano personal, su vida tomó un giro mediático tras confirmarse su romance con Lali Espósito. La pareja, ya habituada a los flashes, combina el mundo del espectáculo con la militancia política. “Ella tiene una manera de vivir y de conectar con la alegría que a mí me cambió mucho la vida”, confesó el conductor sobre la cantante.
Hoy, Rosemblat lidera un proyecto autogestivo financiado por suscriptores y eventos en vivo. A través de su empresa Una Offshore S.A., sostiene una señal que desafía el modelo tradicional de televisión y se instala como voz crítica en el mapa político actual. Entre el estudio de streaming y los escenarios donde brilla Lali, el comunicador encontró un equilibrio entre convicción, exposición y popularidad.